20 ene 2012

135° Pasaje

Ebrio

Esta sensación, este frío en la piel, este hablar solo
este espacio entre mi voz y el hablar solo, no es asunto de otro
quisiera que comprendieran o que comprendieras
quisiera que estuvieras aquí
que me escucharas, que escucharas este espacio frío hablando solo
quisiera que observaras esta noche, este estar en la  noche
valiente corresponde ser
tener un ser que no se doble con el primer cigarrillo
este espacio de amorío que quisiera que comprendieras
que quisiera que leyeras, que me leyeras estas cosas que siento
cuando no estás
cuando juega la ausencia
cuando no está la caricia
viene el frío, viene esta sensación de querer tenerte todo
completo
sin instantes, en una constante
sin la sonrisa de segundo, sino con la sonrisa de siempre
presente quisiera estar ahí, junto a tu lado
estar un poco más
que vaina cuando uno se enamora
que vaina cuando uno se siente pleno
que vaina cuando uno deja de ser uno
para empezar a ser realmente uno
en unidad
con sus locuras y sus vacíos
para ser llenados
para ser tachados
para ser agujereados
sí, viene la luna llena
acabo de caer en cuenta
acabo de verlo todo
mañana sale un oso por su lobo
quién sabe por cuál camino se lo encuentre.

Sí, por esto quería llamarte y conversar.



12 dic 2011

134° Pasaje

Hoy no dejaba de sonar en mi alma un sexteto de palabras, dejarse llevar con una voluntad vivir. Respiro paso a paso la piel que me dispone la naturaleza. Palpo su sentido, su sinsentido, que concluye en pasión, y sin muchos ademanes, concluye en una sonrisa cómplice. Mi mirada no es más que el continente inmenso de sus ojos. Continente silenciosamente alegre. Vivaracho, marrón, loco. Una tierra que se me presenta inmensa y aventurera. Un continente al que mientras más le escribo, uno se llega a enamorar más. Me saco con paletas las palabras ante la vista de su tierra esperada. Continente de todo fruto, de todo salvia, de todo néctar. Agrio, cálido, pastoso, venenoso, en fin, amoroso, espinoso, como un oso. Dejarse llevar por su continente pronto desbordado, es sencillo, es respirable, profundamente agradecido. Sí, hoy no deja de sonar ese sexteto en mi cabezota.

5 dic 2011

133° Pasaje

Celebro la mirada que construimos juntos, esa que tanto respiras, esa que tanto estremece. No pienso pensar, oso en disfrutar, en entregar, en saber que nos respiramos la vida.

4 dic 2011

132° Pasaje

La vida viene con todo. Con ola, con tormenta, con caricia, con susurro. Leía par de frases citadas por Maickel Melamed, la primera rezaba que "... amar no es mirarse el uno al otro es mirar juntos en la misma dirección" por el gran Antoine de Saint-Exupery y luego, más perplejo, "... deja que tu amor sea como la lluvia brumosa que viene suavemente pero inunda el río...", un proverbio. Ambas frases nos dicen que la vida viene con todo. Que viene y que estamos en ella. Respiremos profundo, sonríamos debajo del agua, flotemos, respiremos de nuevo, y sonríamos debajo del agua. Es hermoso sabernos escuchar a tiempo, tomar la previsión, estar atentos.

28 nov 2011

131° Pasaje

Poema en caricias


Labios que morder
pasiones hurgadas
levedad por tenerte
apuesta sincerada
saber que no se sabe saborear sus labios                rojos
su sencilla intimidad

Poema en bus
que deja de ser poema
caoba, plomo, música
labio rozado
dedo intacto
mirada perdida

Ojo que no me salto
beso que no rechazo
labios rojos
lascivo
tierno
ahí es


Léase lento de nuevo, otra vez


27 nov 2011

130° Pasaje

Escritura sin el tiempo es la tarea que me asignaron mis abuelos y mis abuelas. Amar sin el menor de los prejuicios, querer con el mayor de los deseos, anhelar con el mayor ímpetu. Esas son las reglas del juego de vivir, me decía mi abuela. Es arriba y es abajo, es sincero y es certero, vive sin el tiempo, o por lo menos que el tiempo no te acose.

Así llegas, sin el tiempo, sin la medida del acoso que todo se acabará, sin el típico drama, sin el dolor en los ojos. Llegas galante, sincero. Con la pasión en las caricias, con el sufrimiento superado, con la mirada en clave de amor. Sonrisas.

El sol nos empuja a jugar y a desposar el tiempo. Sin la menor duda, ha madurado la fruta, ha obtenido su jugo, su mejor color, su extraño olor. Fermenta entre besos.

Dudo que habrá dudas. La decisión es sencilla. Comerse la fruta. Olvidarse del tiempo.

24 nov 2011

129° Pasaje

Enciendo una pequeña vela. Asumo que me ilumina. Asumo que hace algo por mí. La ansiedad se hace bonita con el té de menta, parece una ola de petróleo en el estómago. Es una cuchura de placer. Divagar la lengua de un lado al otro, a la par de cada dramón en cada pensamiento, complementa a la ola, rellena el vacío del olor de la vela. Cremilla quemada. Vainilla saturada.

Allá, el hombro derecho fácil del cual desconfío. Mano izquierda que enseño cada día su autonomía. Atrofia de un cuerpo que no descubro, violencia colonialista de mi cuerpo que no acepto. Desdicha de joven, placer de viejo. Atrofia que se me hace fobia cada vez que me hago el cuerpo. No, cuando me como mi cuerpo. 

Un número me hace la diferencia del ánimo, un nombre de día me cambia el gusto, una ráfaga de lluvias me evaporan las ganas de sonreír, un besito del humo de bus me sonroja, una nalgada social que me tiene loco. Una pateaita. Una mordida de pan, un sabueso de perro, un asopado de puerco, una miradita entre los aguas. Esa es la nalgada social de cada día.
Como en este momento que me devora la ansiedad, la ausencia, la tachadura, el más abajo. Esa vaina que no sé nombrar. Esa cosa que no sé atravesar por el discurso, ni mucho menos por una imagen o una palabra. Pero acosa, amuralla, legitima, pervierte. Acosa las piernas, amuralla la boca del estómago, legitima el desvarío y pervierte lo que ya viene pervertido. 

Esto no es una haraquiri ni una entrega de acemita. No es un gato sobre el tejado, ni mucho menos encerrado. Sino simplemente un diván escrito, un mercurocromo retrógrado, una llaguita de un recojelatas. Pues, una noche fácil.

29 oct 2011

128° Pasaje

No te soporto ese ser que pretende figurarse concreto espiritual, alma meditabunda y armoniosa con el éter. Irónico, hipócrita, desdeñoso, particularmente nauseabundo. No jactes tu alegría por el destinado dolor del otro ser. Falso, oscuro, vacuo, patíbulo de esperanzas. No juegues al instinto conjugado con el razonamiento fundado en casualidades y primitivos pensares. Bochorno, gajo, esqueje de maliciosas intenciones. No seas perverso que ese papel no te va con esa piel.

8 ago 2011

127° Pasaje

Leyendo a los grandes:

Cómo distribuir inteligencia*

Presidente José Mujica


La vida ha sido extraordinariamente generosa conmigo. Me ha dado un sinfín de satisfacciones más allá de lo que nunca me hubiera atrevido a soñar. Casi todas son inmerecidas. Pero ninguna más que la de hoy: encontrarme ahora aquí, en el corazón de la democracia uruguaya, rodeado de cientos de cabezas pensantes. ¡Cabezas pensantes! A diestra y siniestra. Cabezas pensantes a trocha y moche, cabezas pensantes pa' tirar pa' arriba.

¿Se acuerdan de Rico Mac Pato, aquel tío millonario del Pato Donald que nadaba en una piscina llena de billetes? El tipo había desarrollado una sensualidad física por el dinero. Me gusta pensarme como alguien que le gusta darse baños en piscinas llenas de inteligencia ajena, de cultura ajena. De sabiduría ajena. Cuanto más ajena, mejor. Cuanto menos coincide con mis pequeños saberes, mejor. El semanario Búsqueda tiene una hermosa frase que usa como insignia: “Lo que digo, no lo digo como hombre sabedor, sino buscando junto con vosotros”. Por una vez estamos de acuerdo. ¡Si estaremos de acuerdo!

Lo que digo, no lo digo como chacarero sabiondo ni como payador leído, lo digo buscando con ustedes. Lo digo, buscando, porque sólo los ignorantes creen que la verdad es definitiva y maciza, cuando apenas es provisoria y gelatinosa. Hay que buscarla porque anda corriendo de escondite en escondite. Y pobre del que emprenda en soledad esta cacería. Hay que hacerlo con ustedes, con los que han hecho del trabajo intelectual la razón de su vida. Con los que están aquí y con los muchos más que no están. Todas cabezas pensantes, pero que piensan en distintas cosas y pueden contribuir desde sus distintas disciplinas a mejorar este país. Y mejorar este país significa muchas cosas, pero desde los acentos que queremos para esta jornada, mejorar el país significa empujar los complejos procesos que multipliquen por mil el poderío intelectual que aquí está reunido. Mejorar el país, significa que dentro de veinte años, para un acto como este, no alcance el Estadio Centenario, porque al Uruguay le salen ingenieros, filósofos y artistas hasta por las orejas. No es que queramos un país que bata los récords mundiales por el puro placer de hacerlo. Es porque está demostrado que, una vez que la inteligencia adquiere un cierto grado de concentración en una sociedad, se hace contagiosa.

“La inteligencia que le rinde a un país es la inteligencia distribuida. Es la que no está sólo guardada en los laboratorios o las universidades, sino la que anda por la calle. La inteligencia que se usa para sembrar, tornear o manejar un autoelevador”.


Si un día llenamos estadios de gente formada va a ser porque afuera, en la sociedad, hay cientos de miles de uruguayos que han cultivado su capacidad de pensar. La inteligencia que le rinde a un país es la inteligencia distribuida. Es la que no está sólo guardada en los laboratorios o las universidades, sino la que anda por la calle. La inteligencia que se usa para sembrar, para tornear, para manejar un autoelevador o para programar una computadora. Para cocinar, para atender bien a un turista, es la misma inteligencia. Unos subirán más escalones que otros, pero es la misma escalera. Y los peldaños de abajo son los mismos para la física nuclear que para el manejo de un campo. Para todo se precisa la misma mirada curiosa, hambrienta de conocimiento y muy inconformista. Se termina sabiendo, porque antes supimos estar incómodos por no saber. Aprendemos porque tenemos picazón y eso se adquiere por contagio cultural, casi cuando abrimos los ojos al mundo.

Sueño con un país en el que los padres le muestren el pasto a los hijos chicos y le digan: “¿Sabes qué es eso?, es una planta procesadora de la energía del sol y de los minerales de la tierra”. O que les muestren el cielo estrellado y hagan piecito en ese espectáculo para hacerlos pensar en los cuerpos celestes, en la velocidad de la luz y en la transmisión de las ondas. Y no se preocupen, que esos uruguayos chicos igual van a seguir jugando al fútbol. Sólo que, en una de esas, mientras ven picar la pelota puedan pensar a la vez en la elasticidad de los materiales que la hacen rebotar. En la capacidad de interrogarse va a estar la cosa. En la capacidad de formular preguntas fecundas, que disparen nuevos esfuerzos de investigación y aprendizaje. Y eso está allá abajo, marcado casi en el hueso de nuestra cabeza, tan hondo que casi no tenemos conciencia. Simplemente aprendemos a mirar el mundo con un signo de interrogación, y ésa se vuelve la manera natural de mirar el mundo. Se adquiere temprano y nos acompaña toda la vida. Y sobre todo, queridos amigos, se contagia.

En todos los tiempos han sido ustedes los que se dedican a la actividad intelectual, los encargados de desparramar la semilla. O para decirlo con palabras que nos son muy queridas: ustedes han sido los encargados de encender la admirable alarma. Por favor, vayan y contagien. ¡No perdonen a nadie! Necesitamos un tipo de cultura que se propague en el aire, entre en los hogares, se cuele en las cocinas y esté hasta en el cuarto de baño. Cuando se consigue eso, se ganó el partido casi para siempre. Porque se quiebra la ignorancia esencial que hace débiles a muchos, una generación tras otra. Necesitamos masificar la inteligencia, primero que nada, para hacernos productores más potentes. Y eso es casi una cuestión de supervivencia. Pero en esta vida no se trata sino de producir: también hay que disfrutar. Ustedes saben mejor que nadie que en el conocimiento y la cultura no sólo hay esfuerzo, sino también placer. Dicen que la gente que trota por la rambla, llega a un punto en el que entra en una especie de éxtasis donde ya no existe el cansancio y sólo queda el placer.

Les pedía antes que contagien la mirada curiosa del mundo, que está en el ADN del trabajo intelectual. Y ahora agrando el pedido y les ruego que contagien inconformismo. Estoy convencido de que este país necesita una nueva epidemia de inconformismo como la que los intelectuales generaron décadas atrás. Antes les decía que la inteligencia que le sirve a un país es la inteligencia distribuida. Ahora les digo que el inconformismo que le sirve a un país es el inconformismo distribuido. El que ha invadido la vida de todos los días y nos empuja a preguntamos si lo que estoy haciendo no se puede hacer mejor. El inconformismo está en la naturaleza misma del trabajo que ustedes hacen. Se precisa que se nos haga a todos una segunda naturaleza. Una cultura del inconformismo es la que no nos deja parar hasta conseguir más kilos por hectárea de trigo o más litros por vaca lechera. Todo, absolutamente todo, se puede hacer hoy un poco mejor que ayer. Desde tender la cama de un hotel a matrizar un circuito integrado. Necesitamos una epidemia de inconformismo. Y eso también es cultural, eso también se irradia desde el centro intelectual de la sociedad a su periferia. Es el inconformismo el que ha ganado el respeto a pequeñas sociedades y a lo que hacen.

* Discurso de José “Pepe” Mujica, nuevo Presidente de la República Oriental del Uruguay, en un encuentro con intelectuales uruguayos en el Palacio Legislativo, el 29 de abril de 2009.

Fuente: Saber Cómo Nº 86 | Marzo de 2010

Enlace: http://www.inti.gov.ar/sabercomo/sc86/inti2.php


4 jul 2011

126° Pasaje

Cosiéndome
Dos hombres que he leído en estas últimas horas y a quienes me he hermanado profundamente.


“Los que estamos comprometidos con la preservación de la vida en toda su asombrosa diversidad y belleza tenemos solamente los recursos que siempre hemos tenido: la capacidad de movilizarnos, individual y grupalmente, hacia una expandida y despertada conciencia; la pureza y fortaleza de nuestra intención; y el coraje y la creatividad para realizar la visión de que “Otro mundo es posible''.
Ralph Metzner


"Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia del amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación. He buscado el amor, primero, porque comporta el éxtasis, un éxtasis tan grande, que a menudo hubiera sacrificado el resto de mi existencia por unas horas de ese gozo. Lo he buscado, en segundo lugar, porque alivia la soledad, esa terrible soledad en que la conciencia trémula se asoma al borde del mundo para otear el frío e insondable abismo sin vida. Lo he buscado, finalmente, porque en la unión del amor he visto, en una miniatura mística, la visión anticipada del cielo que han imaginado santos y poetas. Esto era lo que buscaba, y, aunque pudiera parecer demasiado bueno para esta vida humana, esto es lo que al fin he hallado. Con igual pasión he buscado el conocimiento. He deseado entender el corazón de los hombres. He deseado saber por qué brillan las estrellas. Y he tratado de aprender el poder pitagórico en virtud del cual el número domina al flujo. Algo de esto he logrado, aunque no mucho. El amor y el conocimiento, en la medida en que ambos eran posibles, me transportaban hacia el cielo. Pero siempre la piedad me hacía volver a la tierra. Resuena en mi corazón el eco de gritos de dolor. Niños hambrientos, víctimas torturadas por opresores, ancianos desvalidos, carga odiosa para sus hijos, y todo un mundo de soledad, pobreza y dolor convierten en una burla lo que debería ser la existencia humana. Deseo ardientemente aliviar el mal, pero no puedo, y yo también sufro. Esto ha sido mi vida. La he hallado digna de vivirse, y con gusto volvería a vivirla si se me ofreciese la oportunidad."

(En Para lo que he vivido)
Bertrand Russell

26 jun 2011

125° Pasaje

Amaneceres ajenos

Cuando veo cada uno de sus dolores, de sus añoranzas y de sus delirios ante la puerta del amanecer, me digo con una leve sonrisa: cuánta vida en almas que cantan al aire. Son amaneceres ajenos que contemplo como regalos de la vida. Sus vidas y sus destinos, sus bromas y sus trampas. Los secretos de cada quien en sus canciones. Los vapores y los placeres en sus sonrisas llenas de picardía. Así, al parecer, son los amaneceres ajenos.

Pd.: mero ejercicio de falso simbolismo.

20 may 2011

124° Pasaje

" ... Nuestros más antiguos nos enseñaron que la celebración de la memoria es también una celebración del mañana. Ellos nos dijeron que la memoria no es un voltear la cara y el corazón al pasado, no es un recuerdo estéril que habla de risas o lágrimas. La memoria, nos dijeron, es una de las siete guías que el corazón humano tiene para andar sus pasos. Las otras seis son la verdad, la vergüenza, la consecuencia, la honestidad, el respeto a uno mismo y al otro, y el amor.

Por eso, dicen, la memoria apunta siempre al mañana y esa paradoja es la que permite que en ese mañana no se repitan las pesadillas, y que las alegrías, que también las hay en el inventario de la memoria colectiva, sean nuevas.

La memoria es sobre todo, dicen nuestros más primeros, una poderosa vacuna contra la muerte y alimento indispensable para la vida. Por eso, quien cuida y guarda la memoria, guarda y cuida la vida; y quien no tiene memoria está muerto".

Subcomandante Marcos