27 feb 2009

Pasaje 22°

Escena X


HAMLET solo


HAMLET.- Cuantos accidentes ocurren, todos me acusan, excitando a la venganza mi adormecido aliento. ¿Qué es el hombre que funda su mayor felicidad, y emplea todo su tiempo solo en dormir y alimentarse? Es un bruto y no más. No. Aquél que nos formó dotados de tan extenso conocimiento que con él podemos ver lo pasado y futuro, no nos dio ciertamente esta facultad, esta razón divina, para que estuviera en nosotros sin uso y torpe. Sea, pues, brutal negligencia, sea tímido escrúpulo que no se atreve a penetrar los casos venideros (proceder en que hay más parte de cobardía que de prudencia), yo no sé para qué existo, diciendo siempre: tal cosa debo hacer; puesto que hay en mí suficiente razón, voluntad, fuerza y medios para ejecutarla. Por todas partes halló ejemplos grandes que me estimulan. Prueba es bastante ese fuerte y numeroso ejército, conducido por un Príncipe joven y delicado, cuyo espíritu impelido de ambición generosa desprecia la incertidumbre de los sucesos, y expone su existencia frágil y mortal a los golpes de la fortuna a la muerte, a los peligros más terribles, y todo por un objeto de tan leve interés. El ser grande no consiste, por cierto, en obrar sólo cuando ocurre un gran motivo; sino en saber hallar una razón plausible de contienda, aunque sea pequeña la causa; cuando se trata de adquirir honor. ¿Cómo, pues, permanezco yo en ocio indigno, muerto mi padre alevosamente, mi madre envilecida... estímulos capaces de excitar mi razón y mi ardimiento, que yacen dormidos? Mientras para vergüenza mía veo la destrucción inmediata de veinte mil hombres, que por un capricho, por una estéril gloria van al sepulcro como a sus lechos, combatiendo por una causa que la multitud es incapaz de comprender, por un terreno que aún no es suficiente sepultura a tantos cadáveres. ¡Oh! De hoy más, o no existirá en mi fantasía idea ninguna, o cuántas forme serán sangrientas.



William Shakespeare

2 feb 2009

Pasaje 21°

III (FRAGMENTO)

"Creo que he escrito ya en mis notas que el amor se asemejaba mucho a una tortura o a una operación quirúrgica. Pero esta idea se puede desarrollar de la manera más amarga. Aun cuando ambos amantes estén muy enamorados y muy llenos de deseos recíprocos, uno de los dos estará siempre más tranquilo o menos poseído que el otro. Este o aquélla, es el operador, o el verdugo; el otro, es el sujeto, la víctima. ¿Escucháis esos suspiros preludios de una tragedia de deshonor, esos gemidos, esos gritos, esos estertores? ¿Quién no los ha proferido, quién no los ha arrancado irresistiblemente? ¿Y qué encontráis de peor en el tormento aplicado por escrupulosos sayones? Esos ojos revueltos de sonámbulo, esos miembros cuyos músculos saltan o se contraen como bajo la acción de una pila galvánica; la embriaguez, el delirio, el opio, en sus más furiosos aspectos, no os darán por cierto nada tan espantoso ni tan curiosos ejemplos. Y el rostro humano, que Ovidio creía formado para reflejar los astros, helo ahí que sólo habla por medio de una expresión de loca ferocidad, o que se sosiega en una especie de muerte. Porque, en verdad, creería cometer un sacrilegio aplicando la palabra: éxtasis, a ese género de descomposición."


De Cohetes
Por CHARLES BAUDELAIRE

28 ene 2009

Pasaje olvidado

Bendita hora.

Maldita hora.

Llegas a mí, olvido de mí, y mil ahogos en unas teclas, en dedos virtuales, en labios casi olvidados.
Por qué en este momento. Por qué esta vez. No me unas a ti. Maldita vez que me ataste.
Llegas por una cantante brillante. Y llegas brillante, como olvido. No ates, no ates.
Esa voz al oído... nada...

Cantaré por tu olvido la noche de este sábado.

Bye

Lu

7 dic 2008

Amigos y Amigas, compañeros de viaje.


Ccs, 7/12/2008
3:56 a.m.

Sé que la vida da muchas vueltas. Estoy a horas del amanecer. A horas del silencio. Desearía escribirle una carta a todas y a todos, pero me hallo profundamente en el silencio. Leyendo a Séneca y a Campbell fue propicio el hundimiento en el silencio. Sin otra salida que conversar con el silencio, medite sobre este abismo que propone la noche y deseo transmitirselo a cada uno y una de ustedes. Así,

La muerte del alma es un momento propicio para detenerse y respirar. Volver en sí, abrir los ojos y pensar. Deternese en el exhalar, en el inhalar, el aire, sucumbir como un tonto. Leer palabras, respirar notas. Es tan silenciosa la espera de la muerte, de una noche. El pensamiento ha muerto señores, queda poco de mí. Es tan inhóspito sentirse así, como se nos van las horas de las manos. Cada palabra leída, cada oración recortada. Cada instante abrumado por sí mismo. Me abrumo de los instantes. Es la caída del sol que llega pronto. La ida al allá, a la buena visita del deseo. Hojas y hojas han pasado por mis manos y nada que mis manos pasan por hojas. Nada que mi espera se vuelve hoja y al tanto, palabra. Decidido a respirar, ya no puedo, ni lo intento, no pierdo tiempo. Qué pasará con esto. Ni lo pienso. Amigos míos, que ventura es vivir la noche. Postrarse ante los filósofos y los locos para aprender, para aleccionar la oscuridad y la ternura de la noche. No quiero pausas, ni puntos y apartes, sólo seguidos. Que ventura me he prodigado para estas horas, leerme, ahondar estas páginas. Constituirme en torno de la noche. Sin treguas para zafarme de este claustro. He sido mi pena y mi mora. He sido el letargo de horas. Ya no nombro, me he nombrado. He sido hora, mas no tiempo, sólo hora. Esta muerte sigue, dilata, ensancha mi cuerpo. Hace que extrañe a mi propia familia, a ustedes y a los extraños. Esta muerte me separa del arte y me acerca, de nuevo, al arte. Me hace cuestionarlo, hace de mí una cuestión. Voy y vengo en pregunta, parto de ella y culmino en ella. Díganme, ¿es honor morir así? A dónde voy pregunta Gasset, y Mancera le responde: ¿A dónde más? Al otro, a ese espectro. Sutil espera. Nada tengo. Estoy tan frágil, amenzado por las guerras de mi cuerpo. Cuestionado por mis manos. Ellas no se cansa de hablarme, de preguntar por el loco que se ha ido de mi cuerpo, y que jamás regresará. Es esta noche un diálogo con el silencio. Una cercanía con los demonios y lo ángeles de mí. Papa, nómbreme santo y mañana demonio. Papisa, desnómbreme demonio y mañana santo. En las afueras de esta ciudad hay muchas cosas y conceptos como nuestras casas e iglesias. De resto, todo es marginal como bien decía nuestro Suskind. Díganme amigos si necesito más silencio para hallarle respuestas a mis inquietudes. Estoy aquí para ser taladrado por Kafka, pero no funcionó. Han pasado las horas y me he hundido. Han pasado horas. Ha llegado. Una pausa.



4:24 p.m.


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Luis Mancera
Caracas, Venezuela.

17 nov 2008

18° Pasaje

Dicen que los hombres mueren al ver la luna con la cabeza a 90 grados del raz de sus hombros. Esta noche varios de ellos han muerto. La luna cavila sobre los ignorantes que duermen sin cesar, sin espera. Allí están los cuerpos en el patio de la casa, todos amontonados y gastados a la espera de ser quemados. Mis tíos salen a pinchar los cuerpos a ver si queda alguno que otro vivo. Realmente no lo creo. Mis ojos no se cansan de ver con jolgorio aquella fiesta de cuerpos colgados, tenues, tibios. Algo chorrea sobre ellos, no estoy seguro que sea sangre. Puede que sea sudor, ¿pero estos seres sudan? No lo creo, que va. Mis manos se apoyan de la ventana, han pasado horas, han permanecido estáticas. Quieren observar la cuerda que degolla, pero mis padres me prohiben pasar la ventana. Mis manos despiertan, porque escuchan los alaridos de muchas personas que provienen del otro patio. Una larga humareda negra resopla con alaridos. Ha comenzado el otro festín.

Un sueño de ayer

1 ago 2008

17° Pasaje

Aquel joven susurraba su amor al oído de su joven. Y desde aquella respiración, todo cambió. Ellos siguieron siendo otros.

16° Pasaje

Como en un acto de vida solemos darnos miradas. Entre tanto el pecho se abre a respiraciones inauditas y como en una especie de arrebato, nos quedamos callados con una mutua y leve sonrisa.

27 jul 2008

15º Pasaje

Que no te asuste el mar, ni el lago, ni la flor. Que no te asuste el silencio, ni el ahogo, ni el fin. Que no te asuste el regreso, la partida, el saludo. Que no te asuste el frío, la soledad, el vaivén. Asustaste de tí cuando sepas lo que vas a hacer contigo. Y no dudes en saltar, en hundirte, en nadar, en respirar cuando ya estés allí, en la entrega. En la mismísima entrega.

Buen día.

14º Pasaje

Bendita hora en que vienes ante mí y no tengo respuestas, sino un largo silencio. Tú, sin armas, sin vestiduras, sin sandalias. Calma, mi regazo es tuyo. Queda poco tiempo para tu ahogo, es inevitable. Estaré allí, contemplando tu muerte. Ese instante cuando el cuerpo se duerme entre sus propios huesos y se inicia esa danza de olores particulares. No temas, hacia ese fin vamos todos.

14 jul 2008

12° Pasaje

Deseo hundirme en el silencio
el pesar no es de los labios
son la manos me agoto

deseo hundirme al margen
en el límite
donde mis piernas ya no aguantan

donde mi respiración entrecortada
no tiene más espacio


esto es un vacío

3 jul 2008

11° Pasaje

Lástima que se haya perdido tiempo.

Lástima que esté tan desnudo mi cuerpo.

Lástima que no sienta nada.

Lástima que sea verdadero.

Lástima que no me engaño.

Lástima que no te entienda.

Lástima de nuestro destino.

Lástima de tu soledad.

Lástima que ya no haya reparo.


Lástima que no te des cuenta de

cuanto puedes cambiar casi todo.


...