19 feb. 2017

171° Pasaje

Sentir el corazón envuelto y en llamas, es esto lo que me ha traído la vida de ti. El abrazo ardiente que lleva tu sonrisa y tu palabra sensata. Cobijo sereno e infinito. Montañas, dunas, espesura, vuelo de seda libre. El aroma de la vida y del instante que no se describe. Despertar en sí, en la espesura de los pensamientos que ya no pertenecen, del vértigo que no pertenece, de la sonrisa, único hospedaje de paz.

15 feb. 2017

170° Pasaje

Este día nos celebro
Te abrazo infinitamente
Te respiro completamente
Tus ojos tienen llama viva
La justa recta del Universo
nos trae, nos llena
y nos consagra
La pregunta no tiene cabida
qué es esto que sentimos
la plenitud nos aborda
Lee atentamente este vaivén
la sonrisa de los dioses
se nos ha sido otorgada

Abrazo tu cálida alma
regreso a tu sonrisa
vuelves a mi pecho
la certeza entre
estas miradas
Ahí
es este el instante
El abrazo

29 ene. 2017

169° Pasaje

Te llevo dentro, me despertaste
y ahora frente a mí
frente a tu levedad
tanto sonrío y tanto celebro
ante mí ideas claras vienen
para quedarse por su café
emociones embargan recuerdos del presente.
Partimos en este viaje
tomo tu mano
tomo la brújula de tu sonrisa
mi corazón dicta el destino a labrar
la tierra húmeda de tu mirada
marca los instantes
los placeres y los sinrazones.
Abrazo tu alma,
desarma mi sonrisa.

25 dic. 2016

168° Pasaje

Los venenos son letales, silentes. Densos que se meten en la sangre, voraces. Secuaces y discursivos,  multiorgásmicos tántricos.
Los venenos llevan al borde, liquidados por la sinrazón, pero reinados por la densa necesidad de la apetencia.
Así se mueve el veneno, lentamente. Hace daño, quema poco a poco, se mete.
Te hablan al oído, te hacen sudar al solo susurrarte, ese es su estrategia de poder.
Hay sometimiento
No hay duda qué gusta y qué aborrece
Los venenos son buenos.
No hay duda, hay que sostenerlos con
sangre

167° Pasaje

Tu barba y tu risa son mi droga.
Deberían ilegalizar y así encarcelarme de una buena vez en la mazmorra.
Impertinente, fracasado y malcriado me coloco ante la imposibilidad de tenerla.
Carajo. Mil veces demonios. Y mil unas cuantas noches planceteras contemplando tu belleza esquiva. Tratando de hallarle versos a sus bellas formas. Dormitas, yo cincelo palabras a tu piel.
Ese es el acuerdo de este silencio. Te me clavas y simplemente soporto el ardor de saber que estás aún ahí. Respirando vida.
Ese es el acuerdo. Esperar sentado el turno de verte sonreír.
El acuerdo entre mi fracaso y los versos cincelados.

7 sept. 2016

166° Pasaje

Hay soledades incomprensibles. A veces considero que Platón -y su parranda de San Millán- tenía congruencia: hay bellezas incontenibles, se desbordan.

Ese eres tú, buen hombre, dulce joven. Condenado a un devenir de preguntas y respuestas en permanente diálogo. Eso eres. Una bendición y una condena en sí misma, en la raíz.

Es este momento donde trastoco con esa idea helénica del amor entre los amantes como el fin único de búsqueda de la belleza del conocimiento. Conocernos a sí mismos es una terrible y traumática experiencia. Pero la única ruta para lograr el siguiente y tranquilo respiro.

Que dulzura le pones a la existencia. Eres duro contigo mismo, he ahí tu implacable lección conmigo.

Gracias, desde la sierra te saludo.

165° Pasaje

Hay tormentos tan permanentes que se vuelven exquisitos y placenteros. Noches enteras despierto esperando la llegada de cualquier muerto, premonición o idea sobre este andar de curiosidades e investigaciones.

El cuerpo se queda despierto atento a todos los detalles del universo, escuchando como crujen los dioses sobre cada pedazo de tierra. Pasan las horas revisando cada duda que se presenta ante sí. Vasos infinitos de agua aclaran la mente y la decisión.

Estas son mis noches enteras que a veces en casa jamás podrán entender. Menos un dulce compañero, que la vida no ha sabido dar, por ahora, diría alguien por ahí.

Quisiera conciliar el sueño y la certeza. Pero la vida es implacable y solo se puede tomar un camino. Certezas que algún día llegará la hora de tomar la siesta y durar un poco más.

Los libros siguen cayendo solos de la biblioteca.

15 jun. 2016

164° Pasaje

Balazos en Veracruz.
Balazos en Orlando.
Balazos en Stonewall.
Balazos en Alto de Barinas.
Quemadas vivas en el Daesh.
Así es este presente insoportable.

163° Pasaje

Así como se abre la puerta, se cierra.
Lo que interpela, también neutraliza.
Podría ser la paciencia un recurso interesante, pero la sonrisa tuya es inacabada. Esconde sus secretos y dudas.
La vida es un solo palmazo en la espalda,
ahí no hay duda.
Ahogarse en el mismo tono de la melodía,
silenciosa mirada cómplice de quien sabe que no terminará bien.
Amarga la rutina del miedo,
del qué dirán,
de un paso atrás.
Es más sencillo de lo que parece,
pero no vemos la vida de la misma manera.
Así dicen nuestros cuerpos.

12 jun. 2016

162° Pasaje

Esa línea que cubre tu pecho entre desierto y sombra, es la distancia de tu belleza, tranquilidad de arena. Aquello entre tu sonrisa y tu palabra certera, es un silencio que abraza e interpela, calma y seduce.
El sigiloso paso de tu mirada camina por estos predios, entre esquinas de este laberíntico deseo. El frío de tus dedos marca el anuncio de lo que vendrá junto a tus caricias.
Eso eres en esta llegada, abrirte la puerta.

26 mar. 2016

161° Pasaje

Primera vez que lo digo,
pero desde los griegos, uno,
el enamorado del semejante a uno,
se está condenado al recuerdo de los labios masculinos amados,
ansiados y repudiados,
uno está condenado a la incomprensión,
a ese egoísmo,
al voluble orgullo
que impide entrever la vida del desespero
así uno ansía los labios tiernos
joviales del buen amado.

160° Pasaje

Lo que consiste vivir una Vida implica la resistencia entre la soberbia y la ternura excesiva en los extremos de la balanza.
He ahí uno de esos grandes secretos humanos.
A un lado la soberbia que insufla el alma y nos hace sonreír jactantes.
Al otro la ternura que neutraliza las emociones y nos hace fieles al frío tempano.
He ahí el secreto de vivir, mediar entre fuerzas oscuras y fuerzas tenues. Sencillo para continuar viviendo.

155° Pasaje

Es tan sencillo de lo que parece. Ponerse a escuchar atentamente cada señal y cada signo de la vida y la muerte en la naturaleza. No hay otra razón para encontrar el equilibrio si no frente a la naturaleza misma.